| INVESTIGACION
|
Informe |
 |
| |
|
|

|
El
futuro de las comunicaciones personales.
Evoluciones y revoluciones previsibles.
Aquilino Morcillo Crovetto |
 |
 |
 |
Sobre la base del conocimiento científico y tecnológico
actual se puede realizar la previsión de un futuro cercano en las
comunicaciones personales. Para una extrapolación a más
largo plazo, la poesía ayuda a imaginar revoluciones culturales
ya en germen.
INTRODUCCIÓN
Existen dos procedimientos de abordar el delicado
campo de la futurología: extrapolar hacia el futuro más
o menos inmediato las tendencias observables de la realidad circundante,
sin que quepa imaginarse más invenciones tecnológicas que
las que actualmente se encuentran en fase de investigación en los
laboratorios científicos; o bien lanzarse al vacío de la
especulación creativa hasta donde la imaginación sea capaz.
La primera metodología es típica de los proyectos de desarrollo
de productos, y es propia de técnicos imaginativos con los pies
en el suelo de sus conocimientos profesionales, y con un fuerte componente
de racionalidad.
La ensoñación creativa es propia de poetas, visionarios,
místicos o escritores, y se ve reflejada en literatura fantástica,
como la que se plasma en la de ciencia-ficción. El componente irracional
propio de la visión ensoñadora es el predominante en esta
faceta de la creación intelectual.
Si bien ambos mundos, o "culturas", según la terminología
de Snow, no mantienen especiales relaciones de aprecio, la realidad es
que -dentro de ciertos límites- son complementarias, por lo que
el progreso humano se produce por una estrecha interrelación entre
ambas.
En otras palabras, la poesía ensueña imágenes de
un futuro apetecible, y la tecnología tiende a convertir en realidad
estas ensoñaciones por medio de artefactos que pueden transformar
la realidad circundante, bien en un mundo más humano o placentero,
que lo acerque al mítico paraíso terrenal, o al otro extremo
del infierno de la guerra y la aniquilación. La realidad es ambivalente
y el bien y el mal son tan bifrontes como el dios Jano, y las aplicaciones
tecnológicas no son sino el reflejo de la sociedad que las crea,
y en la que la tecnología es un instrumento de las personas.
De esta manera, no se puede pensar sobre el futuro
sólo desde una perspectiva determinista de extrapolación
de la realidad existente, sin el componente poético de la ensoñación,
pues la conclusión sería la de una realidad cerrada en sí
misma y sin posibilidad de mutación. Pero de igual forma, ensoñar
el futuro sin conocer las bases científicas y tecnológicas
presentes, puede conducir a un mundo místico e irracional sobre
el que el ser humano carece de control, y asimismo de posibilidad evolutiva
de progreso y perfeccionamiento humano.
En conclusión, poesía y conocimiento tecnológico
son los pilares básicos del dintel que da entrada a una visión
coherente del mundo del futuro, según los paradigmas científicos
imperantes. (La teletransportación de materia es una ensoñación
poética no contemplada por el paradigma científico imperante,
por lo que es inabordable fuera del campo literario de la ciencia ficción.
Sin embargo, la producción ilimitada de energía por la fusión
nuclear aún no está obtenida, pero se encuadra en dicho
paradigma, por lo que es tan admisible soñar con esta posibilidad
como con la de la Inteligencia Artificial...).
Nadie discute que estamos en un mundo en el que se está produciendo
un cambio acelerado, pero hay que acudir a la antropología para
constatar que ese cambio es debido a la modificación del entorno
gracias a los artefactos que nos ha proporcionado la denominada revolución
tecnológico-científica, lo cual transforma los valores culturales
imperantes, adaptados evolutivamente a una sociedad que ya no es la adecuada
a esos valores.
Ello implica un cambio cultural, que se refleja en una marcada crisis
de valores, en el que es un factor fundamental el mundo informático
asociado a la microelectrónica y a las telecomunicaciones (telemática),
como instrumento potenciador de la inteligencia.
El terminal personal teléfono-PC representa hoy en día lo
que la máquina de vapor representó al comienzo de la revolución
industrial, o la azada y el arado en el comienzo de la revolución
agrícola: el principio del nacimiento de una nueva cultura, o de
unos nuevos valores ante un proceso de transformación ambiental.
La importancia de la movilidad en la comunicación y la computación,
como amplificadores de la inteligencia humana, es el punto de partida
que realmente configurará un nuevo futuro.
Tras el estudio de Parot sobre el crecimiento del
sector terciario en EEUU, y el libro de Daniel Bell sobre la sociedad
post-industrial, no caben dudas sobre la transformación social
que representa el hecho de que la mano de obra de naciones enteras esté
dedicada no sólo al sector terciario, sino más específicamente
al de la información o cuaternario, de cuya tecnología nos
ocupamos.
En una época de crisis debida a este cambio, prever el futuro de
este instrumento básico, y su incidencia social, puede considerarse
de suma utilidad para nuestras vidas, máxime cuando el miedo a
la libertad resultante de los cambios inherentes a la transformación
es caldo de cultivo para el refugio intelectual en soluciones arcaicas,
obviamente transitorias, aunque deslumbren por su aparente arraigo (sectas
y nacionalismos, ya históricamente superados desde el fin de la
Guerra de los 30 Años, y el fin de la II Guerra Mundial, respectivamente).
El factor tecnológico que representa la telemática no es
el único elemento que está determinando el cambio medioambiental
que nos aproxima a la próxima mutación cultural. La ingeniería
genética y la evolución de la física atómica
y de materiales no le irán a la zaga. Pero en este proceso sinérgico
que está produciendo un cambio de paradigma científico,
el conjunto integrado por las telecomunicaciones, la informática
y la microelectrónica, se vislumbra como un factor básico.
La razón es que potencian hasta límites insospechados la
sabiduría de la especie, y la transmiten a sus miembros en tiempo
real. Conviene no olvidar que de los datos, elaborados con la inteligencia,
se pasa a la información, y que la información se transforma
en sabiduría tras un duro y sistemático trabajo intelectual
reflexivo. La sabiduría compartida es la base de la cultura.
1. LA CONFLUENCIA DE TECNOLOGIAS
ALREDEDOR DE LAS COMUNICACIONES PERSONALES
En España llamamos al computador personal
PC (Personal Computer, o equipo compatible con el introducido por IBM
en 1981) indistintamente con el masculino ordenador, traducido del francés,
o con el femenino computadora, traducido del inglés. Posiblemente
por esta dualidad, se está llegando al compromiso de masculinizar
las siglas inglesas, para evitar esta molesta ambigüedad, o simplemente
llamarlo computador.
El ordenador queda como referencia a lo no personal, o equipo de gran
capacidad de tratamiento y proceso de datos, para una oficina, cada vez
más indiferenciado del PC. Al personal de Apple (introducido en
1977), ahora ya compatible gracias al microprocesador Power de Motorola,
se le reconoce por su nombre comercial.
Sin embargo, la miniaturización y el abaratamiento de costes propio
de la tecnología digital, junto con la proliferación de
las redes de comunicaciones de gran velocidad o ancho de banda, capaces
de transportar ingentes cantidades de información por fibra óptica,
con transmisión en Jerarquía Digital Síncrona (SDH),
y conmutación en Modo de Transferencia Asíncrono (ATM),
acabará haciendo desaparecer estas diferencias entre "grandes"
y "pequeños", a efectos de usuario. El teléfono-PC,
sólo con conectarlo a la actual red telefónica conmutada
(la mayor máquina construida por la humanidad, con más de
700 millones de terminales), o a las futuras autopistas de la información,
con independencia de su ubicación, se convertirá en enorme
(o simplemente con datos actualizados). Su pantalla será pequeña
en su uso personal, y tan grande como lo permita la pared en que la colgaremos
a modo de cuadro (con no mayor grosor), en su versión de puesto
fijo, cuando lo permita el desarrollo. Hoy en día existen 50 millones
de PC conectados a través de Internet.
La sinergia implica la confluencia de órganos o elementos interrelacionados
para conseguir una función, que es la comunicación elaborada
inteligente, y esta función se podrá realizar gracias a
un pequeño terminal de bolsillo interconectado con otros por medio
de una red de comunicaciones. Este artefacto prestará simultáneamente
las siguientes funciones:
- Funciones de computación (PC):
- Asistente personal (Organizador de información).
- Procesador y lector de textos y de gráficos.
- Traductor automático de lenguajes.
- Calculador (Hoja de cálculo universal)
- Diseñador gráfico creativo.
- Tratamiento de bases de datos relacionales.
- Funciones de Comunicación (Telecomunicación
personal universal):
- Telefonía personal.
- Transmisión y recepción de imágenes y de datos.
- Localizador e indicador de posición espacial.
- Asistencia automática a la conducción de vehículos.
- Transceptor automático de parámetros ambientales y personales.
- Funciones audiovisuales (entretenimiento personal
y didáctico):
- Grabador-receptor-reproductor de vídeo
- Grabador receptor-reproductor de sonido.
- Equipo portátil de realidad virtual (conectable a sensores).
- Facilidades de simulación de situaciones reales.
- Facilidades de multimedia (telecompra, autoenseñanza, juegos,
etc.).
La esencia misma de que este equipo terminal constituya
un sistema indica que su funcionalidad será mayor, y por lo tanto
distinta, a la de la suma de sus partes, por lo que nos encontraremos
ante una realidad diferente que configurará otro tipo de actuación
con el medio ambiente, por lo que sienta las bases de otra cultura.
Este artefacto personal podrá denominarse de múltiples formas,
pero su utilidad es resumible en dos funciones: un elemento de amplia
computación personal con acceso a múltiples bases de datos,
y un elemento para intercambiar la información bidireccionalmente
con otras unidades remotas. Y esto es exactamente lo que hoy en día
realiza el instrumento denominado PC con un modem de comunicaciones incorporado,
si bien ni por su tamaño ni por sus prestaciones tendrá
comparación con lo que de él se espera para el próximo
siglo (lapso comprendido entre el presente lustro y los próximos
105 años).
Conviene no sorprenderse de que un pequeño equipo de tamaño
realmente personal pueda soportar las funciones descritas, ya que es una
hipótesis que cabe en una razonable extrapolación de la
experiencia acumulada en los últimos 35 años, fecha en la
que se construyó el primer transistor planar. En 1964, el profesor
Gordon E.Moore observó que cada año se duplicaba el número
de los elementos de los circuitos integrados avanzados, y predijo que
esta tendencia se mantendría (aumento de la complejidad del chip),
en lo que se conoce desde entonces como la Ley de Moore. Ya en la década
de los 70 se observó que la duplicación se producía
cada año y medio, que es el factor que se adopta en la actualidad.
Pero la característica común de las dieciséis funciones
operativas anteriormente enumeradas que prestará ese nuevo terminal
-comunicador polivalente del futuro-, es que se basan en la tecnología
digital, aún en mantillas según podemos vislumbrar, cuya
unidad básica constitutiva es precisamente el chip, o microprocesador,
del que estamos hablando, y que en transmisión se conjugará
con las redes ópticas. Fotones y electrones configurando nuestra
realidad de expresión y comunicación.
La sinergia o interrelación de todos estos elementos es lo que
acabará por integrarlos como parte de un solo conjunto, útil
para la más humana de las necesidades del homo sapiens, cual es
la de la resolución de problemas y la comunicación inteligente.
Este chip o microprocesador constituye el elemento
básico o ladrillo sobre el que se construyen tres tecnologías
convergentes: la informática, las comunicaciones y el multimedia
(cine, música, radio, TV, entretenimiento, prensa, etc.).
Las entrañas de un PC, como las de una central telefónica
o de una emisora de TV, o de un sistema de impresión de periódicos
y revistas, se basan en una tecnología digital que opera mediante
transistores acoplados en circuitos impresos reducidos del tamaño
de un cuadrado de 0,5 cm de lado, encapsulados en lo que se denomina microcircuito
o chip. Los más modernos hoy en uso (Pentium de Intel y Power de
Motorola) poseen tres millones de transistores, y el P7 del año
2000 almacenará entre 50 y 100 millones. En febrero de 1995 se
acaba de presentar un microcircuito de memoria capaz de almacenar un gigabit
(mil millones de bits de información), y un microprocesador capaz
de ejecutar mil millones de instrucciones por segundo.
Pero es que el coste del microcircuito viene disminuyendo
desde su invención en un 12,5 por ciento anual, por lo que en el
caso más conservador, en un siglo este prodigioso chip, tendrá
un coste de dos millonésimas del coste actual, con unas prestaciones
enormes, ya que habrían superado el límite de las posibilidades
de la física (límite asintótico).
Conviene detenerse en este punto, pues el futuro puede estar mucho más
cerca de lo que podemos imaginar: de continuar la actual tendencia de
la complejidad exponencial, en sólo medio siglo se podría
conseguir meter en un chip un número de moléculas (los ladrillos
de los elementos químicos) igual a una cantidad equivalente al
número de neuronas cerebrales de todos los habitantes del planeta
esperados para esa fecha. Teóricamente es posible, pues los actuales
procesos litográficos aplicados para las placas no son aún
de rayos X, ni de haces de electrones, sino ópticos. El nivel de
empaquetamiento molecular individual podría alcanzarse antes de
dos décadas. Posteriormente, se verá el significado práctico
de esta posibilidad teórica.
Para hablar del futuro, habrá que dividirlo en tres etapas:
- Etapa inmediata o de progresiva integración.
Sistemas operativos de amigabilidad gráfica. Microprocesador de
hasta cien millones de transistores/chip. Reducción del tamaño
de los radioteléfonos personales, y extensión de la red
móvil digital.
- Primera década del siglo XXI, o de transformación. Sistemas
operativos de amigabilidad verbal. Microprocesador de hasta diez mil millones
de transistores por chip. Absoluta integración comunicaciones-informática.
- Segunda década del siglo, o de revolución de la inteligencia
artificial.
A partir de los años 20 del próximo
siglo, no parece prudente predecir mediante extrapolación, pues
el paradigma científico y tecnológico probablemente operará
sobre otras bases. A partir de entonces podrá ya hablarse de una
nueva realidad cultural.
La fase de evolución actual del PC, la está marcando la
introducción del Pentium, o microprocesador de Intel, para los
sistemas operativos Windows de Microsoft, y el Power de Motorola, para
los sistemas operativos OS 2 de IBM y el Apple, que ya ha superado el
millón de transistores por chip, y con el que se permiten arquitecturas
de alta velocidad para memorias de acumulación masiva de datos.
En otras palabras, ya no son concebibles más sistemas operativos
que los gráficos, que permiten una mayor facilidad de manejo de
las aplicaciones, en una tendencia que irá en aumento, y una integración
de funciones en un equipo cada vez más pequeño, y con la
telecomunicación incorporada.
Los sistemas operativos gráficos no tienen más techo que
el rudimentario estado en que se encuentra la ingeniería de programación,
en comparación con el avance en velocidad y capacidad del microprocesador.
En este terreno, son de esperar avances espectaculares, pues el mercado
exigirá sacar provecho del producto ofrecido por los fabricantes.
Las aplicaciones gráficas están permitiendo
una popularización del PC, que irá en aumento en la medida
en que los ingenieros de programación vayan presentando productos
cada vez más amigables, y con el propósito de reducir el
teclado al mínimo, sustituyéndolo por pantallas gráficas
interactivas, y el apoyo del escáner y el lapicero sobre pantalla
como dispositivo de entrada de datos. Si algo está claro en el
mundo de la imagen, es que el público no acepta gafas supletorias
aunque se le ofrezca el relieve, y si algo está claro en el mundo
de la informática es que su introducción en el gran público
exige la eliminación de la barrera del teclado, como han entendido
los creadores de juegos.
La integración de funciones está siendo otra de las características
de esta etapa, ya que está siendo posibilitada por la extensión
de la tecnología digital a campos diversos, y por la miniaturización
inherente a la misma, lo que confluye en un consumo de masas y por tanto
en la constante y sistemática disminución de precios.
Las seis funciones de computación, así como las cinco de
comunicación y las cinco audiovisuales reseñadas, están
operativas en la actualidad, y en plena fase de integración. La
confluencia entre multimedia-comunicaciones-informática, no sólo
es una realidad empresarial de fusiones de empresas, sino de productos
y equipos unificados, sobre la que es ocioso extenderse.
Esta realidad viene exigiendo un equipo cada vez más personal o
portátil, que lleve incorporadas el máximo de funciones
posibles. Únicamente por motivos tecnológicos de ancho de
banda para las comunicaciones personales, las funciones de vídeo
interactivas no estarán disponibles al gran público en el
presente siglo, pero sí todas las demás, incluso las de
reconocimiento de voz y traducción automática de textos,
aunque de una forma incipiente, pero cada vez más eficaz. No cabe
duda de que a final de siglo, el equipo integrado personal con un amplio
sistema operativo gráfico, será una realidad popular y al
coste de un electrodoméstico.
2. EL TELEFONO-PC DEL FUTURO
2.1. El final del siglo XX. Las tres generaciones
de celulares y el satélite
A partir de 1981, en que se instala el primer sistema
celular móvil (el NMT 450) con una tecnología que permite
la conmutación digital para la máxima reutilización
de frecuencias, si bien la tecnología en los equipos de radio es
analógica, con lo que se permiten sistemas de cientos de miles
de usuarios,se ha ido popularizando en el mundo la implantación
de sistemas móviles. No olvidemos que el primer sistema móvil
es de principios de siglo, y su utilización fue declarada obligatoria
en los buques a raíz del hundimiento del Titanic.
Tras esta primera generación de celulares de los años 80,
en que se implantaron diferentes frecuencias y normativas, en 1992 se
inauguró en Alemania la segunda generación de celulares,
esta vez con tecnología íntegramente digital, y en la banda
de 900 MHz. y con la normativa europea GSM, posteriormente extendida en
Inglaterra a la banda de frecuencias de 1,8 GHz., y denominada PCS. Con
un equipo GSM, y más especmficamente con la tarjeta personal que
activa el equipo, el usuario podrá usar el servicio y recibir la
factura directamente a su cargo, en cualquier parte del mundo en que este
sistema esté establecido.
La diferencia entre la normativa europea GSM y la norteamericana TDMA
es básicamente que la señalización de la norteamericana
es analógica, mientras que en la europea es digital, por lo que
en el primer caso existe la posibilidad de cambiar de sistema aprovechando
la infraestructura analógica existente, con tal de dotar a los
terminales de un doble receptor.
Sin embargo, los EEUU pensaron dar la batalla con
una tecnología digital diferente, la CDMA, o por código,
transformando su uso militar en civil, pero no se espera que esté
operativa hasta 1996, con lo que el GSM se está expandiendo por
el mundo, en una batalla en la que Europa lleva la delantera, pues Japón
tampoco ha podido poner a punto su sistema digital propio. De hecho, el
sistema europeo digital en su modalidad PCS, ya está siendo introducido
en los EEUU.
La razón de cambiar de generación es debida al éxito
del sistema: a más usuarios, menores precios, mayor extensión
del servicio, y necesidad de aprovechamiento óptimo de frecuencias,
lo que obliga a pasar a una banda de frecuencias superior, que multiplica
el número de canales utilizables.
La tercera generación se confía esté operativa a
finales de siglo, y no será CDMA, que parece haber quedado anticuada
antes de nacer, con independencia de su calidad, ni DECT, que es la normativa
digital europea para los teléfonos sin cordón. Posiblemente
será un sistema con la calidad CDMA y el ancho de banda del sistema
DECT, tal que permitirá la utilización de la Red Digital
de Servicios Integrados (RDSI), con las ventajas de la extensión
universal que permite un sistema móvil.
En definitiva, la normativa DECT permite -pues desde 1994 está
operativa- moverse dentro de un recinto con un equipo personal con las
facilidades que permite la Red Digital de Servicios Integrados (RDSI),
cosa que con el actual teléfono móvil no se puede alcanzar
por cuestiones de limitación del ancho de banda propio del sistema.
Su inconveniente es que el alcance está restringido al recinto
determinado. En el momento en que se obtenga un alcance territorial como
el de las dos generaciones anteriores, con unas prestaciones de red fija,
habrá llegado la tercera generación.
El papel del servicio móvil por satélite es complementario.
Por una parte, el servicio móvil por satélite existe en
buques y aviones gracias a satélites geoestacionarios, e incluso
es utilizado por periodistas y exploradores de lugares remotos mediante
un maletín con antena desplegable, pero cuando se habla de comunicaciones
personales por satélite, el problema se centra en proyectos tales
como el IRIDIUM, que estará operativo en 1998 mediante la colocación
de 66 satélites en baja órbita que cubrirán el territorio
mundial, según ha planificado Motorola.
Este servicio, por su coste y su utilidad no parece que será para
el gran público, sino para el más o menos reducido grupo
de personas que realmente lo necesiten, y que dispondrán de él
como una facilidad más de su terminal de tercera generación.
Excepto en el caso del satélite, el establecimiento de un sistema
de cobertura global exige ingentes inversiones económicas no sólo
en las estaciones de radio fijas a colocar en las células de cobertura,
tantas más cuanta mayor es la concentración de usuarios;
sino los medios de transmisión y de conmutación que deben
interconectarlas. El cambio de generación no se justifica por la
calidad -ya de por sí suficientemente buena si la cobertura es
la adecuada-, sino por la saturación y las prestaciones.
En la primera generación, cabría el recurso de cambiar la
banda de frecuencia de 450 MHz. a 900 MHz., fuera cual fuera la normativa,
tras lo que hay que pasar a la tecnología digital, o segunda generación.
En la segunda generación, o digital, se puede pasar de 900 MHz.
a 1,8 GHz. para aumentar el número de canales, pero la realidad
es que los 1,8 GHz. se los reservan los Gobiernos para conceder la tercera
licencia, como ha sido el caso del Reino Unido y de Alemania, pues hasta
fin de siglo no se prevén problemas de saturación, y en
cualquier caso, ya estará disponible la tercera generación.
El problema para un operador de primera generación es que una vez
introducido en el mercado un sistema digital, sus dos grandes argumentos
son la indudable calidad del analógico y la cobertura existente,
pero en cuanto el competidor aumenta la cobertura y ofrece secrafonía,
estos argumentos no son suficientes para evitar la congelación
del sistema y la posterior migración de clientes.
No obstante, la primera generación de móviles,
junto con un PC personal, permite comunicarse por fax y correo electrónico
con un cliente distante, servicio que es particularmente apreciado en
algunos países extranjeros, en los que las facilidades de telecomunicación
son limitadas, pero gracias al servicio celular desaparecen los problemas
de comunicación, pues a él están dedicados los mejores
circuitos. Al analógico aún le queda larga vida, hasta que
los sistemas digitales cubran los territorios, hoy ocupados por la tecnología
analógica.
2.2. La primera década del siglo XXI. Evolución
verbal y videográfica
Esta fase no es sino la evolución lógica
de la anterior. En ella se estarán dando cuatro importantes transformaciones
tecnológicas:
- Integración del PC y del teléfono
móvil personal.
- Sistematización en la ingeniería de programación.
- Comunicaciones personales universales, con la introducción de
la banda ancha (videocomunicación) en ellas.
- Perfeccionamiento de las técnicas de reconocimiento de voz y
de traducción simultánea.
La sistematización en la ingeniería
de programación será el resultado de los avances conseguidos
en la década anterior, lo que permitirá la introducción
de unos complejísimos sistemas operativos gráfico-verbales
que soporten unas aplicaciones totalmente liberadas de la introducción
de datos por teclado, pues la voz (en cualquier idioma), y el escáner
serán los dispositivos de entrada, y las respuestas serán
tanto verbales como gráficas.
Las redes de comunicación estarán en pleno proceso de transformación,
pues no sólo el teléfono personal universal será
una realidad, sino que a través de él será posible
la interconexión de señales bidireccionales de vídeo.
Lógicamente, la cámara estará tan incorporada al
equipo como el micrófono, el auricular y la pantalla, por lo que
las conversaciones con imágenes serán comunes.
Puesto que la inteligencia de la red será poderosa, la localización
de los interlocutores no exigirá aprenderse de memoria números
y números. Todo ello, con un equipo terminal miniaturizado, cuyas
dimensiones estarán determinadas por el tamaño de una pantalla
que consideremos operativa para recibir imágenes, ya que los libros
serán leídos por el propio equipo, que en pantalla presentará
el texto.
Con todo, y con la potencia en cálculo y en bases de datos que
se conseguirá, la auténtica revolución que se presentará
en esa década será el perfeccionamiento de las técnicas
de reconocimiento de voz y la traducción automática de lenguas
y de texto, a niveles de plena operatividad funcional.
Realmente, este hecho representará un cambio
cualitativo en la humanidad, pues gracias a esta prestación del
PC y a la Red Mundial de Comunicaciones, las posibilidades de entendimiento
serán las mayores de la Historia. La lengua dejará de ser
una barrera, y las agrias discusiones tribales por este hecho desaparecerán,
si bien la ilimitada capacidad del ser humano para buscarse pretextos
de discordia le ayudará a establecer otros focos conflictivos,
mientras se prolongue la crisis cultural.
Si este hecho se ve acompañado del establecimiento de una ética
de concordia y cooperación, y por reservas ilimitadas de energía
que pueda proporcionar las técnicas de fusión nuclear (en
las décadas siguientes), la erradicación de la pobreza será
una realidad. La educación informática personalizada puede
hacer el resto.
2.3. La segunda década del siglo XXI. La
Inteligencia Artificial
No es objeto de este artículo fantasear sobre
Inteligencia Artificial, pero si de una forma evolutiva, por progresivo
aumento de la complejidad de los circuitos del microprocesador y de la
arquitectura del PC, y de la capacidad de las memorias, y por un desarrollo
análogo de la Ingeniería de Programación, se consigue
que una máquina reconozca palabras de acuerdo con un contexto,
y las traduzca verbalmente a otro idioma (este fue el objetivo japonés
de conseguir ordenadores de quinta generación, todavía no
consumado), no parece absurdo pensar que esa misma máquina pueda
operar análogamente con ideas.
En el momento que esto ocurra, es irrelevante la pregunta de si ello equivale
a un pensamiento como el nuestro, pues su base radica en una programación
controlable.
Indudablemente, esta Inteligencia Artificial está al final del
proceso del actual paradigma informático, y parece previsible que
esta meta puede ser alcanzada entre la segunda y tercera década
del próximo siglo.
Conviene repasar el tipo de instrumento tecnológico conseguido
inmediatamente antes de que se dé paso a la Inteligencia Artificial:
un equipo del tamaño de una cajetilla de tabaco que "ve",
que "oye", que calcula y produce resultados, que "habla"
y que se comunica a distancia, pero que al mismo tiempo es un esclavo
intelectual a nuestro servicio.
En el momento en que este instrumento sea capaz de interrelacionar ideas,
podrá no sólo obedecernos ciegamente (si así lo programamos),
sino darnos consejos con arreglo a la máxima información
elaborada de que dispone. El acoplarle o no otros dispositivos de entrada
y salida estará en función de nuestras necesidades y deseos.
Siempre se ha admirado a la Grecia clásica por la disposición
de sus habitantes al pensamiento creativo, y la aportación que
ello representó en el enriquecimiento intelectual de la humanidad.
El estigma fue que esta sociedad estaba basada en el trabajo de los ilotas,
con vida de esclavos, y con unas mujeres sin derecho a voto.
Gracias a la tecnología, toda la humanidad puede volver en todo
su conjunto a resurgir con el espíritu creativo de la Grecia clásica,
sin más ilotas que unos servidores infatigables y a nuestro servicio,
como puede ser este terminal de comunicaciones inteligente del futuro,
que también controlará las máquinas.
Naturalmente, a partir de este punto la ruptura con el pasado es total,
por lo que ya no cabe extrapolación alguna, sino la ensoñación
poética, del paraíso para unos y del infierno para otros,
según las apetencias o temores de cada cual, pero en cualquier
caso, el futuro sólo será forjado por el género humano,
con más control sobre el mismo, para modificarlo o para conservar
el entorno, y para resolver sus problemas, que jamás haya tenido.
3. CONCLUSION: "NO ESTA EL
MAÑANA EN EL AYER ESCRITO..."
Tras La miseria del historicismo, Popper nos vacunó
de toda extrapolación histórica determinista, por más
visos de cientifismo que pretenda poseer. Una cosa es la tendencia de
un proceso más o menos estocástico, incluso cuando en su
curva logística aparezca un claro objetivo (en su acepción
matemática), y otra muy diferente es afirmar la garantía
de su consecución. Nadie niega la ley newtoniana de la gravedad,
pero la manzana caída del arbol puede caer en un punto distinto
del de su vertical, bien en caso de terremoto, o porque un ser humano
la cace al vuelo.
Y ello, sin invalidar la tendencia probabilística que le marca
la ley de la gravedad.
Es una "hipótesis innecesaria" pensar que nuestro futuro
está vigilado para la consecución de cualquier tendencia.
Matemáticamente, esto se indica con la aseveración que una
curva logística (de tendencia) será en "S" cuando
alcance su objetivo, en "J" cuando no lo alcance (los dinosaurios
se extinguieron hace 65 millones de años), o en "escalón"
cuando lo aplace (a la caída del Imperio Bizantino, en el siglo
XV, el idioma griego llegó a superar las 100.000 palabras de léxico,
cosa que el idioma inglés no alcanzó hasta principios del
siglo XX). Depende de nosotros, de la racionalidad e inteligencia del
género humano para guiar su futuro, y no existen garantías.
Esta es la diferencia de nuestra especie con las otras especies animales
del planeta: nuestra libertad de elección.
 |
|