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La evolución de las cifras más representativas
del sector. GRANDES CIFRAS DEL SECTOR Entre los años 1981 y 1992, la dimensión
del mercado informático se ha visto multiplicada por seis, si bien
se observan tendencias contrapuestas en la actividad hardware respecto
a las de software y servicios. Así, el mercado hardware habría
multiplicado su tamaño por cuatro, mientras software más
servicios alcanzan una relación de 13 a 1 en ese mismo concepto.
Esta evolución lleva a resultados tan sorprendentes como que la
venta de equipos informáticos, que en el año 1982 suponía
prácticamente el 80 por ciento de la actividad global del sector,
haya pasado a significar tan sólo un 50 por ciento de la cifra
de negocio total, situación que pone de manifiesto la terciarización
a que también se está viendo sometido el negocio de la informática. EVOLUCIÓN DE LAS PRINCIPALES EMPRESAS PROVEEDORAS
DE BIENES Y SERVICIOS INFORMÁTICOS - En el año 1985 son representativas las inversiones realizadas por grandes fabricantes de equipos en España (fábricas de Hewlett-Packard para periféricos de impresión en Barcelona, en la planta de Toledo para la fabricación de ordenadores de Nixdorf) y el comienzo de las negociaciones de Fujitsu para la adquisición de SECOINSA. - El año 1986, la fusión de Sperry y Burroughs en Unisys. - En el año 1988 fue de enorme relieve la apuesta de El Corte Inglés como canal para la distribución de soluciones en el área de la informática, dando lugar a la constitución de Informática El Corte Inglés, orientada a atender a clientes profesionales. - A partir del año 1989 comienzan las fusiones, absorciones, etc. Por ejemplo, BULL adquirió la división de microinformática de Zenith. - El día 1 de octubre de 1990 de la compañía Siemens-Nixdorf. Además, Fujitsu absorbió a la inglesa ICL. - Durante el año 1991 continuaron las fusiones, (ICL y Nokia). También se produjo la reconstitución de Olivetti España al volver a unificar la estructura de dos compañías: Olivetti Office y Olivetti Network & Systems. Este mismo año quedó constituida Eritel, fruto de la unión de Eria y Entel, o la compra de NCR por parte de ATT y la de Philips por Digital. LA CLARIFICACION JURIDICA DEL SECTOR Antes del desarrollo de la mencionada Ley, el Convenio Europeo de Protección de Datos del Consejo de Europa de 28 de enero de 1981, firmado, ratificado y publicado en España en el Boletín Oficial del Estado de 15 de noviembre de 1985, era la única norma existente sobre protección de datos. Con su promulgación, nos encontramos ante una de las más atípicas leyes que regula el mal uso de una tecnología. En general, diremos que esta Ley regula la creación y uso de ficheros automatizados de datos personales, tanto públicos como privados. En España son muchos los ficheros públicos de datos personales, aunque dos de ellos son especialmente famosos y delicados: el que mantiene el Ministerio de Hacienda y el de la Seguridad Social. Con datos tan delicados como los que se acaban de indicar, pero de propiedad privada, se encuentran las bases de datos utilizadas por los bancos para su gestión, ficheros de clientes y proveedores de miles y miles de empresas, etc. No se trata de la única Ley de interés que ha visto nacer la década objeto de este informe. Así, el día 11 de noviembre de 1987 quedó promulgada la Ley de Propiedad Intelectual (LPI), que establecía los derechos exclusivos de los autores de programas de ordenador y establecía los procedimientos de protección, utilizando el marco jurídico establecido por el Convenio de Berna y equiparando los programas de ordenador a obras literarias. La promulgación de esta Ley desencadenó una importante campaña de difusión encabezada por SEDISI (Asociación Española de Empresas de Informática), dando a conocer la promulgación de la nueva Ley y los derechos por ésta regulados. El caso MAPFRE, primero, y el de RENFE, después, fueron los estandartes ejemplificadores utilizados por los defensores de los derechos de autor. No obstante, ninguno de los dos casos llegó a los tribunales y fueron resueltos mediante acuerdos entre las partes implicadas. La trasposición de la Directiva 91/250/EC sobre la protección jurídica de programas de ordenador obligaba a armonizar la legislación en el ámbito comunitario. Así, esta nueva Ley, aprobada el 23 de diciembre de 1993, incorpora otro concepto importante, que podrá resultar relevante en el futuro. Este es el concepto de interoperabilidad. Estas han sido las dos aportaciones a la informática jurídica en este periodo. Quedan pendientes, aunque en periodo de gestación, la regulación de la propiedad jurídica de las bases de datos, que, muy probablemente, quedarán protegidas con procedimientos similares a los aplicados a los programas de ordenador. EL ORDENADOR PERSONAL COMO OBJETO PARADIGMÁTICO
DE LA DÉCADA PARA LA INFORMÁTICA En diez años, el parque de ordenadores personales se ha multiplicado por más de cien y, mientras que el volumen de actividad que los grandes sistemas tardaron 20 años en alcanzar, estos equipos lo han obtenido en cuatro, llegando a superar el negocio de los anteriores. No obstante, no ha sido esta situación lo único realmente representativo del segmento de mercado que supone este producto, el cual ha venido unido a unos constantes incrementos de prestaciones y reducciones de precios. Los microprocesadores, auténtico corazón del ordenador personal, han visto nacer en 10 años los modelos: 8088, 8086, 80286, 80386 SX, 80386 DX, 80486 SX, 80486 DX y PENTIUM; todos ellos de la casa Intel, a la que, en su origen, se le solicitó el diseño del primer microprocesador que incorporó un ordenador personal, dejando de lado otros modelos de empresas como Motorola, y a la que han seguido otros fabricantes. La evolución en las prestaciones de los equipos adquiridos a través de su microprocesador y el paso de los equipos con microprocesador 80286 en el año 1991 al 80386 SX para el año 1992, aunque más sorprendente resulta la carrera meteórica en la aparición y vida de los procesadores posteriores. Visto esto, el precio medio de los aproximadamente 530.000 equipos vendidos en el año 1991 fue de 250.700 pesetas (50.000 pesetas inferior en pesetas corrientes al precio del equipo comercializado diez años antes) mientras que las 582.000 unidades vendidas en 1992, con notables incrementos de prestación, se vendieron a un precio medio de 219.327 pesetas (30.000 pesetas más baratos a los vendidos en el año anterior). LA FABRICACIÓN EN ESPAÑA En el año 1980, en el seno del Ministerio de Industria y Energía fue creada la Dirección General de Electrónica e Informática (DGEI), con la idea de fomentar la presencia de una empresa española dedicada a la fabricación de hardware. A partir de ese momento comenzaron a desencadenarse una serie de acciones de enorme interés en lo que ha sido la difícil historia de la fabricación de equipos en España. En el año 1981, Nixdorf decide instalar una planta para la fabricación de ordenadores en Toledo y, tres años más tarde, Hewlett-Packard propuso la implantación de una planta en Barcelona para la fabricación de plotters. En el año 1985 se desmoronaban las ilusiones de la administración española, y se negociaba, por parte de Fujitsu, la adquisición del proyecto de empresa de fabricación nacional, SECOINSA. De esta manera, en el año 1987 fabricaban ordenadores en España las empresas Fujitsu, IBM, Olivetti, Hewlett-Packard, Nixdorf-España y BULL. Además, la administración española tenía otra iniciativa que apoyar, la empresa de tecnología nacional dedicada a la microinformática APD. En los primeros años de la década de los 90, APD, apoyada desde la Administración a través de compras públicas fundamentalmente, fue comprada en el año 1991 por la empresa de electrónica SITRE, abandonando la fabricación de ordenadores. El empeoramiento del mercado informático ha obligado a parte de los inversores a reconsiderar sus decisiones. De esta manera, en el año 1993 se ha producido el cierre de la fábrica de la actual Siemens-Nixdorf en Toledo, Fujitsu mantiene una planta bajo mínimos e IBM ha anunciado la reconversión de su fábrica de Valencia a un centro de servicios. La ilusión por mantener una España
industrial, con tecnología propia en el campo de la informática,
se ha desmoronado con una crisis que perdura más de lo que en un
principio se pudo esperar. Existen, en cualquier caso, otros campos en
los que se debe apostar: la fabricación de software y la prestación
de servicios, con un mercado hispanohablante emergente de enorme proyección
hacia América Latina, son apuestas de futuro para la empresa española
de informática.
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