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Escollos en el desarrollo de los
servicios telemáticos.
Condiciones y perspectivas de expansión.
Luis Sánchez-Laulhe |
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Dificultades generales y específicas
de los servicios telemáticos retrasan o frenan su expansión.
Su análisis es necesario para calibrar las perspectivas y fomentar
su desarrollo.
Estamos ya en la era de la información que afecta de forma global
a la sociedad en forma parecida a la de los sistemas nerviosos de los
seres vivos, al permitirles captar información del entorno y procesarla
de forma eficaz con el fin de asegurar el éxito biológico
de los individuos y de las especies. No es de extrañar el clima
social de expectativa que rodea al mundo de la telemática.
España, integrada en el ámbito de las naciones industrializadas,
es consciente de esta realidad que no es ajena a la consecución
del bienestar de sus habitantes y a un armónico desarrollo social.
De aquí la necesidad de una investigación del entorno telemático
en el que se está desenvolviendo nuestro país, uno de cuyos
aspectos ha sido el intentar analizar el estado actual del desarrollo
telemático en España y las dificultades, obstáculos
y barreras encontradas hasta la fecha, con el fin de apuntar las ideas
necesarias para subsanar las deficiencias y esclarecer las actuaciones
necesarias para el mejor desenvolvimiento de esta actividad, vital para
la sociedad, pero que pese a ello, no ha encontrado todavía en
España su cauce ideal.
BARRERAS DE TIPO
GENERAL
Entre los factores básicos que inciden
en el desarrollo de los servicios telemáticos, son de destacar,
en primer lugar, los que se derivan de la infraestructura de telecomunicaciones
en los siguientes aspectos: extensión y compatibilidad de la red,
niveles de calidad de la misma y estructura tarifaria.
Se hace preciso intensificar los esfuerzos con el fin de facilitar soporte
de red en el ámbito de toda la geografía española,
así como procurar la homogeneidad con las redes de otros países.
No menos importante es la calidad de las comunicaciones, mejorando los
errores en la transmisión y la rapidez de conexión. Estos
aspectos se hacen más relevantes en los servicios ligados a transacciones
financieras y comerciales, tales como la Transferencia Electrónica
de Fondos (TEF) y el Intercambio Electrónico de Datos (EDI), así
como en puntos alejados de los centros económicos del país.
La cuantía de las tarifas para la transmisión de datos ha
frenado la generación de negocio. Conviene recordar que estos servicios
no están todavía plenamente consolidados en la sociedad
española, por lo que debería estudiarse el establecimiento
de unas tarifas inicialmente reducidas, políticas si así
se prefiere, con el fin de consolidar esta actividad como negocio rentable.
El coste de adquisición de los equipos terminales representa otra
faceta de esta problemática, directamente relacionada con el tamaño
de un mercado todavía insuficiente. Por una parte, los usuarios
requieren unos precios que faciliten su iniciación en el mundo
telemático, y, por otra, existe una fuerte competencia entre los
suministradores que dificulta nuevas entradas.
En relación con ello, es necesario insistir en las labores de homologación,
de modo que se facilite la interconexión de equipos diversos, la
de redes y el acceso a todo tipo de servicios. Es de esperar que el desarrollo
normativo nacional y comunitario sea un factor decisivo para el desarrollo
de los servicios telemáticos tanto en España como con el
resto de los países.
No debe olvidarse que el cliente final de estos servicios no hará
uso de ellos si los procedimientos de utilización son difíciles
de aprender y recordar. Es necesario conseguir una gran versatilidad de
uso y facilidad de manejo.
La disponibilidad de servicios de información es otro de los aspectos
fundamentales al intentar trazar un esquema del desarrollo de la telemática.
El usuario de a pie necesita un amplio catálogo de aplicaciones
generales donde elegir, de forma que él mismo pueda confeccionarse
el menú que personalmente más le interese.
Además de las aplicaciones de tipo general, se necesitan otras
pensadas para grupos específicos de usuarios, que a su vez no se
justifican debido el escaso número de éstos, lo que consecuentemente
retrae el aumento del mercado. Como esto representa la pescadilla que
se muerde la cola, se echa en falta la asistencia de rompedores del círculo,
-léase patrocinadores- de los que se tratará un poco más
adelante.
Ligado a este tipo de problema se encuentra la necesidad de una actualización
periódica de la información y, en determinados casos, diferentes
niveles de seguridad y privacidad. Todo ello, en su conjunto, es difícil
de alcanzar sin una masa crítica de usuarios, que sin estímulos
adecuados, tardará tiempo en desarrollarse.
Volvemos a encontrarnos con que, para incrementar la velocidad del desarrollo
de la telemática en España, es necesaria una serie de estímulos
ajenos a la propia dinámica del mercado. No es preciso, sin embargo,
escandalizarse demasiado dado que, en comparación, la misma terapia
prudente se aplica a un niño cuyo desarrollo no alcanza el nivel
de los de su edad. Sin querer echar balones fuera, no hay duda que a la
Administración, junto con otro conjunto de agentes sociales de
los que se hará reseña posteriormente, le corresponde un
papel relevante en la aplicación de las medicinas adecuadas.
En su conjunto, este gran protagonista que es el usuario final, ya sea
este un particular o un trabajador de una empresa al que no se le supone
que sea un guru informático, se encuentra con una serie de incertidumbres
que afectan al desarrollo de la telemática. En primer lugar, debe
mencionarse la dificultad de que capte la importancia que la telemática
tiene o va a tener en su entorno social y la forma en que esto va a reflejarse
tanto en la mejora de su nivel de calidad de vida como en el de la competitividad
de su empresa que, ineludiblemente, a medio plazo incidirá en aquella.
No hay duda de que esta es una situación que el tiempo resolverá,
pero el problema es que el tiempo puede ser demasiado largo.
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Junto a ello, el usuario padece a menudo del
desconocimiento o de la inexistencia de aplicaciones que puedan facilitar
su quehacer y, como consecuencia, la duda y el retraso a la hora de invertir
sin unas expectativas medianamente claras de los beneficios a obtener.
En resumen, los problemas y barreras relacionadas con el usuario se concretan
en la necesidad de que éste reciba una información y educación
adecuadas con respecto a las posibilidades y limitaciones que ofrecen
los servicios telemáticos. No es un problema sencillo de resolver,
dado el número de actores que intervienen en este concepto tan
concreto y tan difuso al mismo tiempo, como es la formación en
tecnologías avanzadas en general y de la telemática en particular.
No hay duda de que este mismo usuario será el que aumente su propia
receptividad en este terreno, estimulado por la necesidad y el entorno
social. No está de más, sin embargo, ayudar a este esfuerzo
personal. Aunque obviamente la Administración tiene un papel importante
de coordinación, impulso y ayuda, los cometidos específicos
deben realizarse por y con el esfuerzo y patrocinio de otros agentes sociales
entre los que cabe destacar: las empresas cuya actividad es la telemática
como razón de ser de su existencia, las asociaciones de usuarios
por la misma razón, las empresas en un esfuerzo de mejorar la formación
de sus trabajadores, las asociaciones empresariales como vía para
las pequeñas empresas, las asociaciones profesionales para el colectivo
de sus afiliados, las instituciones educativas para sus alumnos, Telefónica
por su protagonismo en este campo, las empresas de telecomunicación
por lo que atañe a su propio negocio, y los medios de comunicación
como fomentadores y catalizadores de una inquietud social.

Si en la adaptación al mundo telemático
se presentan dificultades cuando hablamos de personas individuales, no
son menores las que existen cuando se hace referencia a colectivos más
amplios, como el constituido por el conjunto de personas de una empresa
o de una unidad administrativa. Los procedimientos de trabajo, las normas
no escritas, los usos y costumbres propios, la cultura de la empresa en
suma, queda puesta en entredicho, lo que genera tensiones que se agravan
si la adopción de las nuevas tecnologías supone cambios
organizativos.
A modo de ejemplo, piénsese en lo que significa la desaparición,
siquiera sea en pequeña escala todavía de la cultura del
papel, y de la posibilidad cada día más real de que una
parte significativa del trabajo se realice en el domicilio de los trabajadores.
Una vez considerados siquiera de forma somera los aspectos generales que
conlleva el desarrollo de los servicios telemáticos, conviene detenerse
en aquellos que se consideran más relevantes.
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INTERCAMBIO ELECTRÓNICO DE DATOS (EDI)
Uno de los aspectos más característicos
del servicio EDI es la eliminación de errores al evitarse repetidas
introducciones manuales de datos, a lo que se unen la velocidad en el
intercambio de información y ahorro en costes de franqueo, papel,
archivo, distribución y toma de datos.
Desde un punto de vista operativo, las dificultades radican en acordar
estándares y formatos comunes entre diferentes participantes y
países, resquemor respecto a la seguridad y confidencialidad de
la información, temor a vinculaciones excesivas entre compradores
y vendedores, y, de modo importante, cuestiones legales -diferentes en
cada país-, relativas a la validez jurídica de los documentos,
necesidad de firmas y comprobantes, etc.
A esto se añade una necesidad de formación de los usuarios,
cambios difíciles de realizar en la estructura organizativa de
las empresas y elevados requisitos en cuanto a la calidad de la redes
de telecomunicación.
Las circunstancias expuestas, comunes por otra parte a otros servicios
telemáticos, no ensombrecen la perspectiva de brillante futuro
a los servicios EDI con tasas de crecimiento anuales en torno al 40 por
ciento.
Videotex
Ninguna amenaza seria se cierne sobre el servicio
videotex, con una base instalada en 1991 en torno a los 250.000 terminales
y un desarrollo sostenido.
Existen algunos aspectos que si no de debilidad, sí podrían
calificarse como de menor fortaleza, entre los que podrían citarse
la velocidad de transmisión que se considera lenta, la dificultad
por parte de los proveedores de mantener actualizada la información
y una todavía baja rentabilidad del servicio.
Las más serias amenazas podrían venir por la vía
de expansión de otros servicios con facilidades similares, problemas
de disponibilidad de red, y cambios en la estructura tarifaria.
Facsímil
La penetración del servicio facsímil
en España está todavía por detrás con respecto
a otros países desarrollados, en fase de crecimiento, y lejos aún
de las fases de madurez y de saturación, por lo que el parque instalado
se espera crezca considerablemente, abarcando los despachos profesionales
y más tarde los domicilios particulares.
Las mayores debilidades actuales se originan en la velocidad de transmisión,
la calidad del documento recibido y la confidencialidad. Aunque existe
una preocupación extendida por la validez legal de los documentos
transmitidos, la realidad ha demostrado que no es óbice para la
expansión del servicio, salvo en casos excepcionales.
Correo electrónico
Las mayores dificultades actuales en la implantación
de este servicio nacen de que, por estar en su período de emergencia,
todavía es reducida su penetración en el mercado y que el
conocimiento de su utilidad por parte de las pequeñas empresas
es también limitado, lo que de momento hace poco atractiva su adquisición.
Las acciones de fomento serían particularmente recomendables en
este caso.
Teletex
Se ha observado una tendencia al descenso aun antes
de alcanzar una masa crítica de usuarios. A esto se une un alto
coste y la existencia de medios telemáticos alternativos, lo que
en su conjunto supone una desaparición a medio plazo del servicio.
TRANSFERENCIA ELECTRÓNICA DE FONDOS (TEF)
El sistema electrónico de transferencias monetarias
goza de gran aceptación y dispone de una amplia infraestructura.
Su problema fundamental es hacer del dinero electrónico un medio
de pago universal mediante la integración real de todas las redes
nacionales e internacionales.
Además, existen problemas aún sin resolver para llegar a
un sistema integrado de medios de pago; relaciones contractuales, privacidad,
fraudes, etc. De sus diversas modalidades, puede distinguirse entre:
Cajeros automáticos
De gran aceptación, es posible que alguna
de sus funciones menos habituales no relacionadas con la disposición
física de dinero sean asumidas por el concepto de banco en casa.
Terminales punto de venta (TPV)
Ha tenido un desarrollo lento debido a discrepancias
en la discusión de cuáles deben ser los agentes que deben
asumir los costes y a la incompatibilidad entre terminales de las distintas
redes.
Gestión de tesorería
Es un servicio todavía incipiente en el que
se precisa un difícil acuerdo entre bancos para que el cliente
pueda optimizar la rentabilidad de sus saldos.
Banco en casa
Parecido al anterior pero destinado a particulares
y comercios, su futuro está ligado al desarrollo del servicio videotex.
Bases de datos
El acceso a bases de datos se caracteriza por ser
un servicio de información especializada, principalmente financiera
y científica, destinada a colectivos específicos, por lo
que normalmente es costosa por sí misma. Además hay que
añadir el precio de la transmisión de datos.
A la dificultad de los procedimientos de acceso se añade una falta
de homogeneidad en los lenguajes de búsqueda de información,
no siempre sencillos, por lo que su utilización resulta ardua para
el usuario, ya sea éste profesional o particular.
En el campo de la información de tipo general se espera una fuerte
competencia del videotex y CD-ROM, que resultan sustitutivos, por lo que,
teniendo en cuenta además el alto coste de mantener actualizada
la información y el mercado restringido, se augura un éxito
comercial relativo.
Teleacción
Incluye los conceptos de telealarma, telemedida,
telecontrol y teleasistencia, actuando normalmente vía la red telefónica
conmutada. Es un servicio incipiente de futuro esperanzador, en el que
los costes podrían significar la mayor barrera inicial.
A MODO DE CONCLUSIÓN
Se han esbozado una serie de factores que constituyen
frenos, obstáculos y limitaciones al desarrollo de una sociedad
telemática. Sin duda hubiera sido mas gratificante resaltar sus
indudables ventajas, y, sin embargo, para estar prevenidos, a menudo se
hace necesario templar visiones demasiado optimistas procurando no ignorar
que el camino del cambio suele ser cuesta arriba. Precisamente, es en
esta resistencia a modificar viejas estructuras ya conocidas, en lo que
podrían confluir los argumentos aquí presentados.
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