Tanto los lectores de libros electrónicos como las tabletas han supuesto una revolución en el consumo de contenidos digitales, al menos en lo que a expectativas se refiere. Tanto las editoriales como las empresas periodísticas ponen todas sus esperanzas en estos aparatos para salir de la crisis por la que están pasando: el papel cada día vende menos, pero su equivalente digital tampoco se decide a explotar. Según la Unión de Editores Americanos, mientras la venta de libros en Internet crece con lentitud y sólo es un 10% del total de ventas, la de libros de papel ha caído un 32% en el pasado año. Ahora bien, ¿tiene el dueño de un dispositivo lector buenas soluciones para comprar libros, revistas y periódicos, o descargarlos de manera gratuita sin dañar los derechos de su autor?