Este está siendo un año particularmente… interesante para Sony. Interesante en el sentido de la maldición china. Primero se hizo público que quien quiera que implementase la función de firma electrónica de los archivos que la PS3 podía ejecutar, evidentemente no se había molestado en leerse las molestas notas al pie del algoritmo que usaron, con el resultado de que la clave de firma se hizo pública. Después, decidieron solucionar el problema técnico denunciando al hacker que había publicado la susodicha clave.