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AnecdoTIC
22/07/2008
Nivel dificultad: Divulgativo

Un idioma 2.0

José Antonio del Barrio


¿Es posible que Internet y las Tecnologías de la Información y la Comunicación influyan sobre la difusión, el desarrollo y la vitalidad de los idiomas?

La respuesta es evidentemente sí, y la posición ocupada por el inglés lo demuestra. Desde el comienzo de la expansión de la Red, debido a la posición central de los países anglosajones (especialmente los Estados Unidos) en su desarrollo, en su control y diseño, más la posición preeminente de las empresas norteamericanas, se ha creado una posición de claro dominio del inglés en todos los ámbitos relacionados con Internet, hasta el punto de que palabras como Internet, web, chat y otras similares han entrado en el vocabulario de muchas lenguas sin sufrir cambios.

La propia expansión de la red, y los esfuerzos de organismos gubernamentales y de la sociedad civil, están, sin embargo, conduciendo a una presencia cada vez más importante del resto de lenguas en la red. Ejemplos de esta tendencia son la expansión de las páginas escritas en otras idiomas: entre septiembre de 1998 y marzo del 2005 se pasó de un 75% de páginas escritas en inglés a un 45%, Referencia: 'Observatorio de la diversidad lingüística y cultural en Internet', recogido en el estudio de la UNESCO 'Measuring Linguistic Diversity in the Internet'. Otros síntomas son la creación de dominios lingüísticos (el primero, el .cat correspondiente al catalán ), o la política de Google, cuya interfaz puede mostrarse en más de 100 idiomas (http://www.google.com/language_tools). La Wikipedia posee actualmente versiones en más de 250 lenguas (Lista_de_Wikipedias), aunque debe añadirse que algunos de forma casi simbólica.

Pero hay una lengua en cuyo desarrollo actual la Red está influyendo de forma crucial, mediante la acción exclusiva de sus hablantes, sin que gobiernos, empresas y asociaciones oficiales tengan una influencia más que simbólica, de forma que puede hablarse de un Idioma 2.0. Me refiero al esperanto.

¿Qué es el esperanto?

La historia, objetivos y características de la lengua esperanto son probablemente ya conocidos por la mayoría de los lectores. Se trata de un idioma planificado, construido para servir de vehículo de comunicación por encima de fronteras o comunidades nacionales, desde una posición de igualdad y neutralidad entre sus hablantes.

No es una idea nueva, ya que acaba de cumplir 120 años. Su difusión ha sido variable durante este periodo, con etapas de cierta expansión, y otras de reflujo, en los que no han faltado campañas de persecución. Nunca llegó a ser un medio de comunicación generalizado, que fuera utilizado de forma sistemática en instancias oficiales, pero ha mantenido una base de hablantes suficiente como para establecer una continuidad de uso (lo cual no es poca hazaña para una lengua construida), para facilitar multitud de intercambios personales y para crear una cultura propia apreciable.

Los hablantes de esperanto (para los que suele utilizarse la palabra esperantistas, independientemente de su colaboración en grupos organizados y su grado de participación en actividades realizadas en ese idioma) son una comunidad muy dispersa, cuyo número suele cifrarse en el entorno del millón de personas, pero que, a diferencia de los hablantes del resto de lenguas, se encuentran dispersos por todos los países del mundo, sin que formen comunidades territoriales cerradas y que, salvo excepciones (que las hay), no lo tienen como idioma nativo.

En estas circunstancias, es fácil de adivinar la importancia que el desarrollo de Internet y el resto de las nuevas TIC ha tenido sobre el esperanto. Puede decirse que Internet ha dado un vuelco a la forma en que los esperantistas se relacionaban entre sí, se organizaban y difundían el idioma. Incluso la forma en que se aprende y se practica ha variado.

El uso tradicional del esperanto

La forma tradicional en que los hablantes de esperanto han empleado su idioma era el siguiente. Normalmente, los partidarios del esperanto se reunían en clubes o grupos en aquellas ciudades en las que el número lo permitía. Estos clubes se reunían periódicamente para organizar actividades, bien internas de carácter cultural o recreativo, bien de promoción externa. Los clubes servían también para practicar el idioma, por lo que el lenguaje de relación solía ser el propio esperanto, pero dado que los miembros del grupo solían tener además una lengua común, no era raro el que terminara utilizándose ésta (una práctica que recibe el curioso nombre krokodili, es decir, cocodrilear).

Era en cursos organizados en o por estos clubes donde el idioma se aprendía habitualmente, aunque la relativa facilidad del esperanto permite el aprendizaje autodidacto.

Además, existían (existen) asociaciones regionales y estatales, además de otras especializadas por áreas de interés, profesionales, religiosas, políticas, etc. Cada una de estas asociaciones organizaba reuniones y congresos periódicos, muchos de ellos de carácter internacional, donde era posible practicar el idioma con hablantes de otras lenguas o nacionalidades.

Muchas personas además mantenían correspondencia por carta con amigos de otros países, uno de los usos más características de los esperantistas en el pasado. Los más jóvenes solían aprovechar el 'Pasporta Servo', un servicio de alojamiento gratuito en casas de otros esperantistas, organizado por la Asociación Mundial Juvenil de Esperanto.

Otra forma de empleo del esperanto es la lectura de libros, lo que ha conducido a una importante actividad editorial, tanto de traducciones de obras nacionales como de literatura propia, aunque con grandes dificultades de distribución, por la dispersión de los lectores. Esta misma circunstancia tampoco favorecía la creación de una prensa suficientemente regular. Un problema aún mayor se encontraba en la distribución de música, muy pobre hasta hace unos años. La radio disponía de algunas posibilidades, aunque restringidas, sobre todo, a emisoras estatales en onda corta o a emisiones locales alternativas. Peor aún era la situación del cine en esperanto, prácticamente anecdótica. La televisión era inexistente.

También el activismo estaba dificultado, fuera del ámbito local, y tenía que ser canalizado a través de los contactos de las asociaciones estatales con los políticos y organismos públicos, o, en el caso de la búsqueda de reconocimientos internacionales (como los expresados por la UNESCO, entre otras), a través de la Asociación Universal de Esperanto, que actuaba como una superestructura común a la comunidad esperantista.

En la actualidad

El panorama ha cambiado casi completamente con el desarrollo de Internet y otras TIC. Las posibilidades de contacto con esperantistas de otros países (al fin y al cabo, la razón de ser del idioma) se han multiplicado, y ya no es necesario recurrir al tedioso procedimiento de escribir, introducir la carta en un sobre, expedir y esperar la llegada del mensaje y la respuesta. No sólo el correo electrónico, sino la multiplicación de foros, listas de discusión, chats, telefonía por Internet, han permitido que lo que era una actividad esporádica, la conversación con samideanoj (colegas) de otras culturas y naciones, se haya convertido en algo cotidiano para miles de esperantistas. Existen comunidades de esperantohablantes en Orkut, Myspace, Ipernity y similares, así como comunidades esperantistas asociadas a mensajería instantánea (Skype, MSN, Jabber, Gtalk). Un amplio éxito ha tenido recientemente una comunidad creada específicamente por y para esperantistas: Amikumu.

La celebración de reuniones y congresos continúa desarrollándose como en el pasado, y suele ser apreciado como fuente de contactos más directos y estrechos, pero en este caso se ha observado otra circunstancia nueva: la extensión de las posibilidades de viajes internacionales han favorecido la multiplicación de encuentros generales, especialmente de festivales culturales, mientras que los congresos puramente nacionales han reducido su frecuencia o número de participantes. Al facilitarse las comunicaciones a distancia, han aumentado notablemente los alojamientos facilitados por el servicio 'Pasporta Servo' al que antes hacíamos referencia. Por cierto, esta facilidad de viajar no incluye a los esperantistas procedentes de países pobres, para los que la obtención de visados para asistir a los congresos suele convertirse en una carrera de obstáculos.

La forma más habitual de aprender esperanto en la actualidad es por medio de cursos accesibles en Internet, tanto autodidactas como tutorizados. Uno de ellos, Lernu! está disponible en 31 idiomas, y es en la actualidad una de las vías más empleadas no sólo para iniciarse en el aprendizaje del esperanto sino para encontrar los primeros contactos con los que practicar la lengua, ya que además de 15 cursos de diferentes niveles, cuenta con diccionarios, gramáticas, juegos, biblioteca y salas de chat.

Los problemas de distribución cultural a los que hacíamos referencia anteriormente, no se han solucionado completamente, pero han encontrado vías de mejora. Es más fácil distribuir libros en papel, pero sobre todo se empieza a disponer de libros electrónicos de todo tipo, accesible para cualquiera que disponga de conexión a la red (ver por ejemplo http://esperantujo.org/eLibrejo/).

Pero es en otros ámbitos de la actividad cultural donde se ha producido casi una revolución. La distribución de música en esperanto es ahora mucho más fácil, lo que junto con la proliferación de los festivales a los que antes hacíamos referencia, han dado lugar al aumento de los grupos y solistas que cantan en ese idioma (http://personal.auna.com/mmmoral/indice.discos.1.htm). Sigue siendo difícil exhibir una película en esperanto, pero ya no lo es tanto filmar un DVD o subir un corto a la Red (no sólo a YouTube, donde pueden verse numerosos ejemplos, sino también en páginas específicas, como Farbskatol. La radio se ha enriquecido con la creación de podcasts en esperanto. Incluso ha habido varios intentos de crear una televisión en la Red, aunque todavía con un éxito muy limitado.

Más importante aún, la actividad esperantista se ha democratizado. Si antes el activismo debía canalizarse a través de asociaciones, ahora cualquier hablante puede tomar iniciativas en la esfera de sus intereses, y colaborar con otros esperantistas para llevarlas adelante.

Un ejemplo significativo: si para publicar una Enciclopedia de Esperanto en los años 30 fueron necesarios varios años y un penoso trabajo de coordinación, hoy la Wikipedia en esperanto tiene unos 80.000 artículos, y ocupa el puesto 16º (aproximadamente, y dependiendo del criterio utilizado) entre todas la versiones de esta enciclopedia virtual, una posición que apenas guarda relación con el número de hablantes del idioma internacional, y que demuestra el activismo de los mismos.

También mediante el esfuerzo colaborativo de numerosos voluntarios se ha creado uno los mejores diccionarios multilingües de esperanto, el apropiadamente denominado ReVo (abreviatura de 'Reta Vortaro', 'Diccionario en Red'). La gramática más completa de la lengua en la actualidad (PMEG) fue publicada en primer lugar en la Red por su autor, y tras ser mejorada y completada gracias a los comentarios de los usuarios, sólo recientemente ha sido publicada también en soporte papel.

En la red pueden encontrarse blogs en esperanto (ver una muestra en http://e-planedo.kerno.org/), agregadores, recomendadores y casi cualquier tipo de programa y de herramienta que va surgiendo en el proceso de innovación continua que caracteriza a la nueva era. Numerosos programas, webs y otras iniciativas disponen de versiones en esperanto: creativecommons.org, netvibes.com o pledgebank.com, KDE y GNOME, y está en vías de traducción los programas de la suite Open Office.

El número de páginas web escritas en esperanto está en el entorno de los 3 millones (el cálculo, aproximativo, se basa en la introducción de palabras claves propias de esta lengua en buscadores generalistas), comparable al número de webs existentes en otros idiomas minoritarios, e incluso a algunos de las lenguas oficiales de la Unión Europea. Con una característica especial: el trabajo suele ser voluntario, y el respaldo de instancias nacionales e internacionales, casi nulo.

Perspectivas

La influencia de Internet y las Nuevas Tecnologías sobre la difusión del esperanto y la forma de relación de sus hablantes entre sí no pueden dejar de continuar creciendo.

Aunque hacer previsiones es siempre arriesgado, no es descabellado vaticinar un incremento de este interés, a lo que pueden contribuir diversos factores.

Una razón tiene que ver con una cierta sensación de cansancio o incluso hartazgo sobre el papel predominante del inglés en el mundo de las nuevas tecnologías. Cualquier persona que ha tenido la ocasión de participar en foros internacionales ha podido experimentar el sentimiento de inferioridad que sufren los hablantes no nativos, aunque su nivel lingüístico sea elevado, cuando deben debatir, colaborar o en general comunicarse con un británico o un estadounidense. Es un fenómeno constatable que muchos participantes en foros terminan abandonando las discusiones, porque el nivel de esfuerzo que requiere el no nativo es muy superior al de sus contertulios más afortunados. La consecuencia inevitable es la retirada hacia ámbitos donde el hablante se encuentre más cómodo, y hacia el fortalecimiento de los foros en otras lenguas.

Se está produciendo así, de forma lógica, una segmentación de Internet sobre la base de ámbitos lingüísticos (a lo que contribuye también, es evidente, el crecimiento geográfico de Internet). Para los que no desean renunciar a la discusión y la colaboración internacional, el esperanto se constituye en una alternativa real, en la que la discriminación por motivo de lengua no tiene cabida.

Algunos sectores más ideologizados han acuñado incluso el concepto de imperialismo lingüístico, y lo han ligado a una parte del movimiento impropiamente llamado antiglobalización, que contesta la hegemonía del inglés, como una parte de la reacción ante fenómenos de dominación social y económica.

Otros partidarios del esperanto lo ven simplemente como una herramienta que permite otra forma de comunicación, sin que se excluya el empleo pragmático de otras lenguas (y no sólo el inglés) cuando las circunstancias lo hagan aconsejable.

Hay otros aún para los que el motivo más importante para interesarse por la lengua es de orden práctico: el esperanto permite una serie de contactos internacionales, en un plano diferente al que se establece cuando la comunicación se realiza en uno de los idiomas propios de los hablantes o en una lingua franca nacional.

El movimiento en favor del esperanto en Internet ha sido comparado en numerosas ocasiones con el movimiento que apoya el Software Libre. Como a veces se escribe, el esperanto es el Linux de las lenguas, o el Linux es el esperanto de la programación. Las bases y motivaciones de ambos colectivos tienen muchos puntos en común, y no es extraño que entre los esperantistas abunden los usuarios de sistemas abiertos.

No se puede predecir si los sistemas abiertos sustituirán a los propietarios, si ambos tipos se complementarán o si cada uno encontrará su propio nicho. En el mismo sentido, no es fácil predecir el futuro de la difusión del esperanto en la era Internet. Es posible que adquiera un papel propio junto a las lenguas francas del futuro, no sólo el inglés, que terminará perdiendo gran parte de su hegemonía, sino el chino, el español y el resto de idiomas del planeta. Pero sí es claro que Internet y las Nuevas Tecnologías están y continuarán cambiando la forma en que los hablantes de esperanto se comunicarán entre sí y con el resto del mundo en el futuro, una forma más abierta y donde cada esperantista encontrará su propia motivación, su forma de relación, de acuerdo con sus ideales y sus intereses.

José Antonio del Barrio.
Director de la Fundación Esperanto


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